La Casa Lleó Morera, una joya del Modernismo

Situada en la “Manzana de la discordia” en pleno Passeig de Gràcia, la Casa Lleó Morera (LLuís Domènech i Montaner, 1906) ha vivido prácticamente a la sombra de la Casa Batlló (Antoni Gaudí, 1904-1906) y la Casa Amatller (Josep Puig i Cadafalch, 1898-1900). Muchos habréis pasado por delante de esta joya del Modernismo centenares de veces sin prestarle la atención que merece.

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

Es uno de los exponentes de esta revolución arquitectónica y el 20 de enero de 2014 abrió sus puertas al público por primera vez, incorporándose al circuito de visitas guiadas de casas modernistas de Barcelona. En la visita -que no os podéis perder –  nos explican en detalle su historia:

Igual que la Casa Batlló, el edificio se transforma a partir de la rehabilitación que la familia Lleó Morera encarga al arquitecto LLuís Domènech i Montaner (entre sus obras destacan el Hospital de Sant Pau, el Palau de la Música Catalana y la Casa Fuster). Francesca Morera y su hijo Albert Lleó son los precursores de la reforma. 

La familia provenía de Sant Feliu y en el siglo XIX hace las Américas. Se asienta en Puerto Rico dedicándose al negocio de la caña de azúcar.  Uno de los hijos se casa con una puertorriqueña y de ese matrimonio nace, ya en Barcelona,  Francesa Morera.  En 1901 muere uno de sus tios dejándole el edificio del Passeig de Gràcia. Es entonces cuando ella encarga la reforma del inmueble a Domènech i Montaner. Sin embargo, Francesca muere de forma prematura en 1904 sin ver acabada la obra del arquitecto. Es su hijo, el doctor Albert LLeó Morera, médico especializado en biomedicina y análisis químicos, el que continua con un proyecto que ilustra los cambios económicos y sociales del momento.

Unos años antes, a finales del s.XIX, Barcelona todavía conserva sus murallas y la estructura de la ciudad que queda después de la Guerra de Sucesión, pero no deja de ser una ciudad comercial y marítima en desarrollo en plena revolución industrial. Las murallas se convierten, por tanto, en un elemento que oprime la ciudad y en 1843 los industriales reclaman que se derriben. Con el objetivo de tener una Barcelona moderna, se autoriza la demolición de las murallas obligando a los ciudadanos a trabajar en el derribo o bien a pagar seis reales. Es entonces cuando Ildefons Cerdà proyecta la nueva Barcelona a la que se anexionaran los pueblos de alrededor, como la Vila de Gràcia.

El Passeig de Gràcia, donde se encuentra la Casa Lleó Morera, se pone de moda y los burgueses invierten en edificios modernos, huyendo de la imagen de la antigua ciudad. Anhelan edificios con agua corriente, electricidad y decorados con un arte que los identifique. Domènech i Montaner reforma muchos inmuebles, entre ellos la Casa Lleó Morera, por la que consigue el premio al mejor edificio en 1906. Y Eusebi Arnau es el escultor responsable de la decoración exterior del edificio, que nos recuerda al Palau de la Música, también obra del tándem Domènech i Montaner-Eusebi Arnau. Las esculturas de Arnau nos dan mucha información sobre la familia. Aparece representada la electricidad, el teléfono y la fotografía, la gran pasión del doctor Albert Lleó Morera.

La Casa Lleó Morera con las esculturas originales de Eusebi Arnau. Fuente: Wikipedia

La Casa Lleó Morera con las esculturas originales de Eusebi Arnau. Fuente: Wikipedia

En sólo ocho años se construyen la Casa Batlló, la Casa Amatller i la Casa Lleó Morera en lo que parece una carrera fruto de la rivalidad entre arquitectos, cuando en realidad fue más bien una competición entre las familias, que hoy agradecemos por el legado artístico que nos ha dejado. De ahí surge el concepto de la “Manzana de la discordia”.

La casa por dentro

La parte pública de la casa se caracteriza por grandes salones con una decoración elegante rica en materiales y con vistas al Passeig de Gràcia, núcleo de la vida social y cultural de la época. Gaspar Homar es el decorador de los salones, en los que destacan grandes vidrieras y columnas, paredes de mármol y muebles hechos a medida (actualmente los muebles originales se exponen en el MNAC). En la marquetería encontramos una clara influencia del arte japonés, que estaba muy de moda.

También nacen las tribunas como símbolo de nobleza y poder. En este caso, el propietario tuvo que pagar permisos para poder construir esta, hecha con mármol rosado, mosaico romano en el pavimento y columnas de estilo neoclásico decoradas con esculturas de ninfas, que fueron destruídas años después. Es una de las partes más importantes de la casa a nivel decorativo.

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

Detrás de la tribuna se encuentra la chimenea, elemento muy destacado y de gran elegancia donde se representa el árbol de la morera, símbolo de la familia. Originalmente todo el espacio era abierto, las puertas se pusieron por la influencia posterior del Art Déco.

Fuente: Yasmina Canedo

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El león es, junto al árbol de la morera, el otro símbolo de la familia, que vemos representado en el recibidor, en el que se impone la fuerza de la decoración escultórica. Las casas modernistas se caracterizan por un gran contenido simbólico. En este caso, el conjunto está basado en una canción popular catalana que habla de la muerte del hijo de unos reyes cuando se quema su cuna porque la nodriza se ha quedado dormida. La representación escultórica se situa en un lugar público de la casa porque se relaciona con la muerte de un hijo del doctor.

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

La planta noble de la Casa Lleó Morera sobresale también por el mosaico romano en el suelo, emulando las antiguas domus y la escultura de Sant Jordi representando la catalanidad. No  tenía muchas habitaciones porque, a pesar de que su propietario era médico, había heredado la fortuna de su madre, tenía servicio y una nodriza interna, su familia se consideraba humilde.

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

El servicio doméstico se situaba en los sótanos, donde se encontraban las cocinas, y subía por una escalera interior que conectaba las plantas.

El comedor es espectacular. Una gran vidriera rodea este salón que da al patio.  A los dos lados del comedor se encuentran las habitaciones del señor y la señora de la casa, que dormían separados. Destacan también los mosaicos en las paredes.

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

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En el patio exterior se representa de nuevo el árbol de la morera (se trata de una reproducción). En este espacio se encuentran también el trastero y el lavadero.

Fuente: Yasmina Canedo

Fuente: Yasmina Canedo

 

En la visita guiada a la casa, se revela que durante la rehabilitación del edificio, se descubrió sobre plano que el arquitecto había construido túneles subterráneos para el servicio, igual que los que el mismo Domènech i Montaner proyectó en el Hospital de Sant Pau.

La restauración

El doctor Albert Lleó Morera muere en 1929 y en la casa viven su mujer y sus hijos hasta 1943. Entonces venden la propiedad a la compañía de seguros Sociedad Mercantil Bilbao por tres millones de pesetas. A partir de ese momento, el edificio acoge oficinas y va cambiando de propietarios.  En el local comercial a pie de calle se instala la casa Loewe y , como entoces no había leyes para proteger el patrimonio y el Novecentismo consideraba caduco el Modernismo, se destruyen todos los elementos del entresuelo y las esculturas de la balconada de la planta noble. Salvador Dalí encontró algunas de las esculturas en el contenedor (ahora nos llevamos las manos a la cabeza) y actualmente se encuentran en el Teatre Museu Dalí, en Figueres.

En 2006 el Grupo Núñez y Navarro compra el inmueble y empieza a restaurarlo y rehabilitarlo. El arquitecto Òscar Tusquets se encarga de la fachada. La planta noble se abre al público después de que el último inquilino deja el edificio.

La visita guiada dura poco más de una hora, cuesta 15 euros y vale mucho la pena. Podéis comprar las entradas en su web o bien en la entrada (sólo con tarjeta). Si no disponéis de una hora, hay visitas exprés de 30 minutos por 12 euros.

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