Al súper se va a comprar, o al menos se intenta

Las experiencias en el supermercado forman parte de la cultura popular, lo que no significa que por ello dejen de sacarte de tus casillas o hagan que les busques el lado gracioso.

De hecho, esta última es sin duda la opción más inteligente, sobre todo si vas a hacer la compra semanal un sábado por la mañana (porque a veces no hay más remedio, si no buscaríamos otro día).

11.00 de la mañana. El supermercado ya está lleno, pero, desengañémonos, ya lo estaba a las 10h, lo estará a las 12h y también a la una y a las dos. Y a partir de las 17h vuelve a complicarse. Así que cambia tus hábitos. Ve a las 15h, no hay nadie. Lo importante no es comer, seguro que tienes reservas suficientes. Lo esencial es no encontrarte con:

-Señoras que despliegan un nórdico en medio del pasillo principal obstruyendo el paso.

-Gente que lleva el carro de la compra haciendo eses y encima va lento. O lo deja en medio de un pasillo, delante de la vitrina de los quesos, los yogures o pegado a los tomates, y no apartadito y bien aparcado para que no moleste porque, no es que no vean más allá de sus narices, es que no les da la gana hacerlo.

carropasillo

-Personas que van al supermercado como el que va al bar. Y no pasa nada por ponerse a hablar con cinco personas a la vez y extensamente sobre sus conflictos con una hija adolescente, el problema es cuando te los encuentras en los lugares de paso, encima hacen ver que no existes, no dejan pasar y acabas tu pidiendo disculpas.

-Gente que va a comprar con cochecito de niño y los niños, y no es consciente ni de que tiene niños ni de que los carros ocupan un espacio, no son transparentes. Pero es que esto pasa mucho y no lo entiendo. A ver, ¿verdad que si llevas un carro (de niños y/o de la compra), tienes que estar pendiente de lo que ocupas tu más de lo que ocupa el carro/carros? Pues, aunque parezca obvio, se ve que no lo es. Pero ni el carro, ni los bolsos, ni las mochilas, ni los paraguas. ¿O no os habéis encontrado nunca con el típico personaje que lleva uno de esos paraguas largos clásicos en la mano y lo mueve hacia delante y hacia atrás como si quisiera probar suerte y sacarle un ojo a alguien?

Pasillos bloqueados por: reponedor con un enorme carro industrial de reponer, un montón de cajas vacías amontonadas, dos carros bloqueadores de los que hablábamos antes, más un comprador dubitativo de movimientos lentos pero constantes que no sabe ni dónde va ni qué quiere.

Cajeras que, a pesar de que hay una cola enorme de familias con carros llenos (algunas hasta llevan dos), van más despacio de lo que es habitual. Parece que lo hagan a propósito. Entonces se produce la típica escena en que desesperadamente buscas la cajera más rápida, la encuentras, te cambias de cola, pero justamente el que va delante tuyo se ha dejado algo y tiene que ir a buscarlo a la otra punta; o hay un problema con un producto, la cajera llama por teléfono, no encuentra el código, una compañera lo tiene que comprobar, tampoco lo encuentra, el cacharro que lee los códigos de barras y que hace peeeep no funciona, pasan los minutos, te pones nervioso, has comprado congelados que se van a echar a perder y no quieres volver a hacer cola con la cajera lenta. Aaaaaaaaaaaaaaah! Conclusión: Murphy existe, siempre, en los supermercados y en los peajes.

Y a todo esto hay que sumarle las experiencias que puedes vivir aunque no sea sábado por la mañana:

-Que te toque uno de esos carros con, no una, sino dos ruedas que giran sólo a la derecha y entres en un bucle.

-Que el supermercado tenga zonas que hacen subida, nunca te acuerdes y cargues antes el agua, los bricks y todo lo que pesa más.

-Que las cajeras no te digan nunca ni buenos días, ni buenas tardes, ni hola, ni gracias.

-Que preguntes dónde están los huevos en tres idiomas, no te entiendan y acabes haciendo la gallina con onomatopeya cacareadora incluida en medio del supermercado hasta que la trabajadora a la que has consultado conteste sorprendida y alegre: “aaah, os ovos!!! Al final del pasillo!! Y de media vuelta más feliz que una perdiz.

Pues así nos lo tenemos que tomar, ¡con humor! o directamente hacer la compra por internet, porque de momento es imposible que toda esta gente vuelva a la escuela a hacer clases de urbanidad, educación, modales, corrección, civismo y un largo etcétera de sinónimos. Pero hay esperanzas en los supermercados del futuro. You Tube está lleno de proyecciones como esta sobre cómo será el súper del futuro:

Este otro vídeo tiene más gracia. Así lo ve IBM:

¡Buena compra!

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